10 errores y trampas que se cometen al aprender francés

El aprendizaje de otro idioma es un trabajo de todos los días que no es fácil. Que sea con el francés u otro idioma, te quiero dar consejos sobre las cosas que debes evitar para facilitar tu aprendizaje y que podrás aplicar a cualquier idioma que decidas aprender.

1) No tener la motivación o el ánimo suficiente

 Aprender francés es como cualquier otro aprendizaje, requiere motivación y tiempo para dedicar, para ver verdaderos resultados. Así que si empiezas sin tener una meta clara o sin estar segur@ de que quieres realmente, invertir tu tiempo y tu energía en el aprendizaje, no va a funcionar mucho tiempo.

No aprendes necesariamente por pura pasión pero por ejemplo si decides estudiar francés para obtener un puesto de trabajo que quieres mucho, eso es una motivación que te va a empujar a dar lo mejor de ti mism@.

2) Abandonar desde las primeras dificultades

La curva de aprendizaje no es constante o sea hay momentos en los que vas a sentir que aprendes muchísimo y en otros, que estás estancad@. Eso es normal y hace parte del proceso.

Mi consejo como lo dije anteriormente es de considerar tu aprendizaje como un proyecto a largo plazo con una meta clara pero al mismo tiempo tener micro-metas para no sentirse submergid@ por la tarea.

Tu gran proyecto puede ser de ir a estudiar a Francia y tus micro-metas pueden ser escuchar podcasts en francés todos los días durante un mes, escribir una historia en francés de 2 páginas en francés, tener una conversación de 1 hora completa con un nativo etc… Con estas micro-metas y rigurosidad, podrás notar mejor el avance de tu trabajo con resultados concretos.

3) Querer avanzar demasiado rápido

Lo de sentir las dificultades, la falta de progresión… puede ser relacionado con el hecho de que te fijaste un objetivo demasiado alto.
(Ser fluente en 1 mes, conocer todos los tiempos de conjugación, aprender 100 palabras nuevas cada día etc…) o que quieres “brûler les étapes” (literalmente quemar las etapas, lo que significa saltarse etapas).

Hay que ser paciente y aceptar que es un trabajo a largo plazo, los resultados no se van a ver del día al otro. Además si el objetivo final es demasiado alto, se va a volver un círculo vicioso y todo te va a parecer cada vez más difícil.

Te aconsejo que pienses bien en una meta final alcanzable así que micro-metas que son retos sin ser rompecabezas. Puedes aumentar la dificultad a medida que progresas.
(Si pudiste hablar 15 minutos sin interrupción, la próxima vez trata de hablar 20, y luego 30… En vez de usar palabras básicas trata de usar un vocabulario más elaborado etc…).

4) Dormirse en los laureles

S’endormir sur ses lauriers o Se reposer sur ses lauriers en francés, nunca es buena idea. Si sentiste que te ha ido demasiado fácil y de hecho no le pones muchos esfuerzos púes algo está mal.

Con un idioma, siempre hay cosas que aprender, hasta yo sigo aprendiendo cosas sobre mi lengua materna. Te recomiendo que reajustes tus metas para tener nuevos retos o que revises el método que estás usando porque tal vez, te enseña cosas muy básicas que ya sabes.

Unos de los puntos importantes de aprender algo nuevo es de tener el cerebro estimulad@ porque sino te empiezas a aburrir y terminas tirando la toalla (se dice Jeter l’éponge en francés). Piensa en darte nuevos retos, usar diferentes maneras de aprendizaje sobretodo que te divierten/animan.

5) No ser constante en tu aprendizaje

¿Cúal es la mejor opción entre 2 sesiones de 2 horas cada una por semana o 20 minutos de aprendizaje todos los días? Definitivamente la segunda opción. Uno de los elementos claves de la progresión no es el tiempo de exposición al idioma sino la regularidad.

Primero, exponerse a 2 horas consecutivas es mucho. Después de un tiempo, tu cerebro no puede almacenar tantas nuevas informaciones que recibe. Segundo, si no practicas afuera de tus clases o sesiones, se te va a olvidar la mayoría de lo que aprendiste y no vas a ser capaz de usarlo en situaciones concretas. Privilegia sesiones de aprendizaje más cortas en función de tu disponibilidad pero más regulares (lo ideal es de exponerse al idioma todos los días).

Si piensas que es algo difícil, que no tienes tiempo etc… considera la posibilidad de estudiar mientras haces otra cosa (leer las noticias en francés en los transportes, un podcast mientras cocinas, te bañas o haces el aseo, trabajar 15 minutos en los apps como Busuu, Memrise o Drops antes de dormir etc…).

6) Seguir un método que no es para ti

A todos nos ha pasado, la sensación de que las clases de idioma no funcionan muy bien o que un método recomendado no da los resultados esperados.

¿Cúal es el problema, será que no soy buen@ para los idiomas?
No, estoy convencida de que cualquier persona puede aprender otro idioma.

Lo que necesita es encontrar el método que le conviene más. Para algunos será tener conversaciones con nativos, para otros será aprender las reglas del idioma y hacer ejercicios de gramática, conjugación… Algunos necesitan clases individuales mientras a otros les convienen más las clases en grupo. Unos prefieren aprender con libros, otros con vídeos o audios… O también puede ser una mezcla de todo eso.
Lo más importante es de saber cual son los recursos, las técnicas, los profesores que corresponden a tu forma de asimilar el idioma.

7) Aprender cosas que no son esenciales

Saber que “la fourmi mange la pomme” o que “Stéphane joue de la guitare” no te va a ayudar a desempeñarte en un contexto real.

En primer lugar, debes definir cuales son las cosas útiles (vocabulario, verbos). Por ejemplo, en un 80% de las conversaciones, un locutor usa solamente un 20% del vocabulario que conoce. Entonces aprende las palabras y los verbos que puedes usar lo más posible.
En segundo lugar, en vez de aprender palabras sueltas, aprende oraciones que puedes usar tal cual en una conversación. Así no tienes que pensar en cómo construir la oración y suenas más francés.

Revisa mi ebook El frances como se habla de verdad para tener todo el vocabulario necesario para enfrentar cualquier situación de la vida cotidiana:


8) Enfocarse demasiado en la teoría (gramática y conjugación) y olvidarse de practicar

Hablar un idioma no significa saber todas las reglas de gramática, no cometer ningún error cuando hablas o escribes. Los francófonos tampoco hablan perfectamente. Eso es cierto que conocer la gramática y la conjugación es importante pero no es un fin en sí mismo.
La teoría tiene su utilidad sobretodo para ponerla en práctica.

De hecho, la teoría te debe servir de herramienta para poder comunicarte de manera lógica y coherente. Pero no te va a ayudar a hablar en una situación en la que tienes que conversar con alguien. Poder hablar un idioma no es solamente el conocimiento, el dominio de este idioma. Se trata también de sentirse cómod@, de no tener miedo, de tener confianza y creer en sus capacidades. Son cosas que se adquieren solamente practicando 🙂

9) Aprender únicamente con clases, profesores o libros de francés 

Estudiar francés sólo con contenido educativo es algo que te puede aburrir y impactar tu ánimo. La verdad es que tienes que aprender divirtiéndote con herramientas y contenidos que te gustan.

El francés se aprende también con películas, series, radio, vídeos en youtube, podcasts, periódicos, blogs, redes sociales hasta recetas de cocina. Cualquier contenido es una oportunidad para aprender francés. Todos estos contenidos son buenas oportunidades para aprender nuevo vocabulario, escuchar diferentes acentos o formas de hablar. Además lo más te expones al idioma, lo más te acostumbras a escucharlo / leerlo y lo más fácil será de asimilarlo.

10) Traducir todo literalmente 

Es verdad que el español y el francés son muy similares en muchos aspectos, y eso te va a ayudar muchísimo en tu aprendizaje.
Sin embargo, nuestros dos idiomas tienen lógicas diferentes en bastante cosas. Por eso no puedes caer en la trampa de traducir literalmente y automáticamente todo lo que piensas en español. A veces funciona y otras no.

Desde el principio, entrena tu cerebro a pensar en francés. Para facilitar el proceso, tienes herramientas a tu disposición. Evita los traductores que traducen todo literalmente como Google translate y prefiere traductores como Reverso y WordReference que además de proponer varias traducciones en función de los diferentes sentidos de la palabra, dan ejemplos de cómo usarla y te enseñan también expresiones.

Si quieres leer más consejos, puedes bajar mi ebook gratis 10 trucos para empezar con el francés.

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